Teatro Pompeya: cien años en el corazón de Villa Alemana

Hay edificios que forman parte de una ciudad y otros que, con el paso del tiempo, terminan convirtiéndose en parte de su identidad. En Villa Alemana, el Teatro Municipal Pompeya pertenece a esa segunda categoría. Su fachada, sus portales, sus butacas y su escenario han acompañado durante un siglo el crecimiento de una pequeña y joven localidad en la ciudad que conocemos hoy.

Cuando abrió sus puertas, el 25 de septiembre de 1926, Villa Alemana era muy distinta. Su población era menor, buena parte de su territorio conservaba características rurales y los espacios destinados al espectáculo y la cultura eran escasos. En ese escenario apareció un teatro que, para la época, representaba una apuesta extraordinariamente moderna.

Hoy, en septiembre de 2026 y en la celebración de su Centenario, el Teatro Municipal Pompeya es el edificio actualmente en funcionamiento más antiguo entre los teatros municipales de la Región de Valparaíso. Su trayectoria, permanencia y vigencia lo han convertido en un referente del patrimonio cultural y arquitectónico, manteniendo hasta hoy su rol como espacio de encuentro, expresión artística y vida cultural para la comunidad.

El sueño que nació después de un incendio

La historia había comenzado algunos años antes y tiene como protagonista a Domingo Composto, inmigrante italiano proveniente de Sicilia que llegó a Villa Alemana en 1914. Once años después, un incendio afectó un terreno de su propiedad ubicado en pleno centro de la ciudad. Lo que pudo haber quedado simplemente como una pérdida terminó dando origen a una idea mucho más ambiciosa: levantar allí un teatro acompañado de portales y locales comerciales.

Para concretarlo, Composto encargó el proyecto a los arquitectos Aquiles Landoff y Renato Schiavon, quienes paralelamente trabajaban en la construcción del Teatro Municipal de Viña del Mar. No se trataba únicamente de levantar un edificio, sino de crear un nuevo espacio para una localidad con poco más de tres décadas de existencia.

Así lo explica la encargada de la Unidad de Patrimonio de la Municipalidad de Villa Alemana, Nicole Botto: “Don Domingo Composto decidió construir un teatro y portales comerciales para entregar a Villa Alemana un espacio moderno y renovado, pensado para una ciudad que comenzaba a crecer y proyectarse hacia el futuro”.

El 25 de septiembre de 1926, el Teatro Pompeya abrió finalmente sus puertas. Desde entonces, la vida cultural de Villa Alemana ya no sería la misma.

Cuando el espectáculo llegó a la ciudad

Durante sus primeras décadas, por el escenario del Pompeya pasaron zarzuelas, operetas, orquestas filarmónicas, conjuntos artísticos y distintas expresiones de las artes escénicas.

Luego, a partir de los años 40, con la masificación del cine en Chile, el Pompeya incorporó las exhibiciones cinematográficas a su programación y comenzó una época que permanece especialmente viva en la memoria de los villalemaninos: Había matiné, vermut y noche. En las mañanas se realizaban funciones principalmente para niños; durante la tarde llegaba el público familiar y en la noche se proyectaban películas dirigidas a los adultos.

El alcalde de Villa Alemana, Nelson Estay, recuerda precisamente esa dimensión cotidiana del recinto: “Este era el panorama de la ciudad. Había funciones para niños los domingos y cine durante toda la semana. El Teatro Pompeya le daba vida a Villa Alemana”.

Esa importancia en la vida cotidiana de la ciudad se prolongó durante generaciones. El encargado de Cultura de la Municipalidad de Villa Alemana, Marcos Muñoz, explica que “más que un espectáculo o una fecha en particular, lo verdaderamente significativo es que el Pompeya ha acompañado y sigue acompañando a distintas generaciones. Muchos vecinos crecieron asistiendo al teatro para disfrutar de sus espectáculos y del cine y, con el paso de los años, han regresado para vivir otros momentos importantes, como sus propias graduaciones o las de sus hijos y nietos”.

Y esa vida quedó también ligada a cientos de historias personales. Para varias generaciones, el Pompeya fue el lugar de la primera película, de la salida familiar del domingo, de los encuentros entre amigos e incluso de las primeras citas. Parte importante de su patrimonio, por eso, no está solamente en sus muros: permanece en los recuerdos de quienes ocuparon sus butacas.

Uno de ellos es Hugo Terán, fundador de Cadena Musical Prat y testigo de una época en que el teatro era uno de los centros de la vida social de Villa Alemana. Décadas después, resume esa relación con una frase: “El Teatro Pompeya es el rostro de Villa Alemana. La ciudad sería distinta si no existieran el teatro y su portal”.

De lugar de encuentro a Monumento Histórico

El tiempo avanzó. Llegaron nuevas tecnologías, aparecieron otras formas de entretención y Villa Alemana comenzó a convertirse en una ciudad cada vez más grande. Pero el Teatro Pompeya permaneció.

Con los años, su valor dejó de estar asociado únicamente a los espectáculos que ocurrían en su interior. Su arquitectura, su ubicación y, especialmente, el papel que había desempeñado en la vida de la comunidad comenzaron a convertirlo en un patrimonio en sí mismo.

Ese valor fue reconocido oficialmente el 24 de marzo de 2009, cuando el Teatro Pompeya y sus Portales fueron declarados Monumento Nacional en la categoría de Monumento Histórico. El reconocimiento destacó tanto sus características arquitectónicas como su importancia social y urbana, consolidándolo como uno de los principales referentes patrimoniales de la Región de Valparaíso.

Nicole Botto explica que su relevancia reúne distintas dimensiones. “Este conjunto es el único inmueble de nuestra comuna declarado Monumento Nacional en la categoría de Monumento Histórico. Esta declaratoria se sustentó en cuatro grandes valores”, señala. “El primero corresponde a su singularidad arquitectónica y constructiva, expresada en un diseño ecléctico que combina elementos neoclásicos, Art Nouveau y tradicionales chilenos. El segundo es su condición de hito urbano, sus fachadas se extienden a lo largo de toda la cuadra y articulan el edificio con el Paseo Los Héroes, consolidando este sector como el corazón cívico, comercial y social de Villa Alemana. A ello se suman su valor histórico, asociado a una etapa temprana del desarrollo de nuestra comuna, y su valor social, al ser un espacio fundamental para el desarrollo de la cultura, el encuentro y la construcción de la memoria e identidad de sus habitantes”.

Esta Declaratoria fue la confirmación institucional de algo que los habitantes de Villa Alemana sabían desde mucho antes: el Teatro Pompeya ya era patrimonio y parte inseparable de la ciudad. Sin embargo, apenas un año después, su historia enfrentaría uno de sus momentos más difíciles.

El terremoto y una nueva oportunidad

El terremoto del 27 de febrero de 2010 provocó importantes daños estructurales en el inmueble y obligó a cerrar sus puertas. Después de más de ocho décadas acompañando a la comunidad, existía el riesgo de perder uno de los edificios más representativos de Villa Alemana.

El cierre, sin embargo, terminó abriendo una nueva etapa. En 2011 se inició un proyecto de restauración patrimonial cercano a los $830 millones, financiado mediante el Programa Puesta en Valor del Patrimonio. Durante ese proceso, la Municipalidad de Villa Alemana adquirió el inmueble, permitiendo que un edificio que durante décadas había pertenecido a la familia Composto pasara a convertirse en patrimonio municipal.

La restauración permitió recuperar su estructura y devolver al edificio parte esencial de su apariencia original. Finalmente, después de dos años cerrado, el Pompeya volvió a abrir sus puertas en 2012.

A cien años de su inauguración, su conservación continúa siendo un desafío permanente. “El Teatro Pompeya se mantiene activo y operativo, cumpliendo con la función cultural para la cual fue creado. Su estado actual es resultado, en gran medida, de la restauración efectuada después del terremoto de 2010, que permitió consolidar su estructura y reabrirlo a la comunidad en 2012”, explica Botto.

A ello se sumó, en 2022, un proyecto de conservación de su techumbre y fachada. Actualmente, el municipio trabaja en la mantención y conservación de sectores de la fachada y los portales, además de proyectar nuevas intervenciones para proteger elementos como fierros forjados, ventanas, puertas y butacas.

Las mismas tablas, nuevas generaciones

Desde su reapertura, el Teatro Pompeya ha continuado recibiendo actividades culturales, artísticas y comunitarias. Actualmente cuenta con 293 butacas, distribuidas en 189 en el primer nivel y 104 en el segundo, además de un escenario de 9,10 metros de ancho por 8,01 metros de profundidad. Pero probablemente ninguna cifra alcanza a explicar completamente lo que significa el centenario edificio para los villalemaninos.

Porque sobre las mismas tablas en que alguna vez se presentaron zarzuelas y operetas hoy continúan subiendo artistas. En las graderías donde décadas atrás las familias esperaban el comienzo de una película ahora se sientan nuevas generaciones. Y bajo los mismos portales por donde caminaron los habitantes de aquel Villa Alemana de comienzos del siglo XX siguen transitando diariamente miles de personas.

“El Teatro Pompeya sigue siendo el principal escenario para el desarrollo de las artes escénicas en la comuna, recibiendo obras de teatro, conciertos, cine, ceremonias, graduaciones y actividades comunitarias. También es un espacio para los artistas locales, los establecimientos educacionales y las organizaciones de la comuna”, señala Marcos Muñoz.

Para el encargado de Cultura, existe además una diferencia fundamental respecto de sus primeras décadas: “Hoy el vínculo es mucho más abierto y participativo. Las personas no solo ocupan sus butacas, sino que también suben a su escenario y hacen suyo el teatro. Ese es quizás el cambio más importante: el Pompeya continúa siendo un lugar para disfrutar de la cultura, pero también es un espacio donde Villa Alemana se encuentra, participa y se reconoce”.

Cien años que se celebran con la comunidad

En el año de su centenario, distintas iniciativas han vuelto a poner su historia en el centro. Las celebraciones comenzaron a desplegarse durante el Día de los Patrimonios y continuaron con actividades destinadas a reencontrar a la comunidad con el edificio y su memoria.

Entre ellas estuvo la décima versión del concurso “Villa Alemana captura su patrimonio”, dedicado especialmente a los cien años del teatro. La convocatoria reunió 156 fotografías realizadas por 85 participantes, distintas miradas sobre un mismo edificio y sobre la relación que un siglo después todavía mantiene con la ciudad.

La celebración contempla además una programación especial durante septiembre y octubre, con conciertos, visitas guiadas y teatralizadas, en las que las personas pueden dejar su nombre en un acta que será guardada en una cápsula del tiempo para el Bicentenario, además de teatro, patrimonio y actividades familiares.

“Quisimos que esta celebración estuviera a la altura de lo que significa el Pompeya para Villa Alemana y, principalmente, que nuestros vecinos fueran protagonistas”, explica el alcalde Nelson Estay.

Entre los principales hitos estará el concierto de gala del 25 de septiembre, precisamente en el día en que se cumple un siglo desde su inauguración, con la Orquesta de Cámara de la PUCV y la Banda de Conciertos de la Armada de Chile.

Al día siguiente se desarrollará la “Fiesta Centenaria: 100 años del Teatro Municipal Pompeya”, con títeres, folclor y música en el Paseo Los Héroes. La jornada culminará esa noche con “Teatro Pompeya en Luces. 100 años en una noche”, un mapping monumental que proyectará luces, imágenes y movimiento sobre la fachada del histórico recinto para recorrer un siglo de historia.

La programación continuará durante octubre con obras teatrales, zarzuela y flamenco, además de un concierto de cierre con Valentín Trujillo.

Un lugar que permanece

Hay una fotografía del Pompeya para casi cada época de Villa Alemana. Cambian los automóviles estacionados afuera, las vestimentas de quienes caminan por sus portales y los negocios de sus alrededores… Cambia la ciudad, pero el teatro permanece.

Para el alcalde Nelson Estay, ese vínculo entre pasado y futuro es precisamente uno de los sentidos principales de este centenario. “Representa mucho más que celebrar los 100 años de un edificio. Es reconocer una parte fundamental de la historia y de la identidad de Villa Alemana. Es nuestro Monumento Histórico más emblemático, un espacio que ha acompañado el crecimiento de la ciudad y que durante generaciones fue uno de sus principales lugares de encuentro, de cultura y de entretención”.

El desafío, sostiene, es que ese patrimonio continúe teniendo sentido para las generaciones que vienen. “Queremos que los niños y jóvenes de hoy creen sus propios recuerdos en este teatro, tal como lo hicimos nosotros y las generaciones anteriores. El desafío es cuidar lo que recibimos, pero al mismo tiempo darle vida y proyectarlo hacia los próximos 100 años”.

El Pompeya conoció una comuna todavía marcada por su carácter rural. Vio llegar el cine y convertirse en la gran entretención de las familias. Fue escenario de espectáculos y encuentros, sobrevivió al paso de las décadas y enfrentó uno de los terremotos más destructivos de la historia reciente de Chile. Fue declarado Monumento Histórico, restaurado, pasó a ser propiedad municipal y volvió a levantar su telón donde siempre, en pleno corazón de Villa Alemana.

Por eso, el verdadero patrimonio que guarda el Pompeya no cabe únicamente dentro de su declaratoria. Está también en quienes todavía recuerdan una película vista allí hace medio siglo, en quienes reconocen sus portales como parte de su recorrido cotidiano y en quienes entrarán por primera vez a su sala durante los próximos años.

Mientras haya una nueva función, un artista sobre sus tablas, una persona ocupando una de sus butacas, o niños corriendo por sus Portales, el Teatro Pompeya continuará haciendo lo mismo que comenzó a hacer aquella noche de septiembre de 1926: ser un lugar de encuentro para Villa Alemana.