Hospital Gustavo Fricke reactiva cirugías de columna con caso que devuelve la esperanza
Marisol Gómez ingresó al Hospital Dr. Gustavo Fricke de Viña del Mar tras permanecer diez días en cama ,inmovilizada producto de una caída. A sus 61 años, pensó que no volvería a caminar. Sin embargo, el diagnóstico reveló una causa más compleja: un tumor en una de sus vértebras que comprimía su médula espinal.
Frente a este escenario, los médicos le plantearon dos alternativas: no intervenir o someterse a una cirugía de alto riesgo. Sin dudarlo, decidió operarse.
“Estoy más que contenta con el hospital y con los médicos que me dieron la oportunidad de seguir adelante con mi vida. Han mejorado mi movilidad de una forma que para mí ha sido fenomenal. Estoy moviendo mis manos, voy a caminar y sé que me voy a recuperar”, relató emocionada.
Lo que Marisol desconocía es que su intervención no solo fue exitosa, sino que además marcó un avance significativo para el establecimiento: se trató de la primera cirugía de columna realizada en años, reactivando una especialidad que había estado suspendida en el recinto, dependiente del Servicio de Salud Viña del Mar Quillota Petorca.
La jefa del Servicio de Traumatología, Jossie Acuña, explicó que este avance responde a un esfuerzo sostenido por retomar estas prestaciones. “Hace muchos años que no contábamos con equipo de columna en el Servicio de Traumatología y llevamos un tiempo tratando de reorganizarnos y finalmente lo pudimos concretar en marzo de este año con instrumental y con recursos humanos calificados y preparados para la cirugía. La idea es ir aumentando cada vez más la complejidad y realizando más intervenciones, porque, justamente, hemos detectado que es una necesidad de la población”.
El neurocirujano Andrés Cancino, quien se integró recientemente al equipo, respecto al estado de salud de Marisol, señaló que “El caso es complicado, había una lesión de columna que comprime la médula espinal, por lo tanto, el riesgo era alto, pero el riesgo de no hacer nada era mayor. Entonces decidimos, conversando con la paciente, hacer la intervención que permite descomprimir la médula espinal, estabilizar y con ello darle la posibilidad de que ella vuelva a moverse, incorporarse y a tener una vida normal”.
Hoy, Marisol inicia su proceso de rehabilitación con optimismo, convertida en el símbolo de una nueva etapa para el hospital y en un testimonio de esperanza para otros pacientes que enfrentan diagnósticos similares.
