“Voy a empezar a salir a caminar”: el cambio que dejó un taller para pacientes con cáncer de mama
Hacer ejercicio, salir a caminar o simplemente mantenerse en movimiento puede convertirse en un desafío para quienes enfrentan un tratamiento contra el cáncer. Con el propósito de entregar herramientas y demostrar que la actividad física también puede ser parte de la recuperación, el Hospital Dr. Gustavo Fricke de Viña del Mar realizó un taller dirigido a pacientes con diagnóstico de cáncer de mama.
La jornada, denominada “Actividad física y ejercicio seguro”, contempló una primera parte educativa, donde se abordaron las recomendaciones actuales sobre ejercicio y rehabilitación oncológica, y una segunda instancia práctica con actividades grupales.
Uno de los principales objetivos fue derribar la idea de que las personas con cáncer deben evitar el esfuerzo físico y privilegiar el reposo. Según explicó el kinesiólogo Felipe Medina, de la Unidad de Medicina Física y Rehabilitación, durante mucho tiempo se recomendaba a los pacientes descansar y ahorrar energía, especialmente frente al cansancio asociado a tratamientos como la quimioterapia.
Sin embargo, actualmente existe otra mirada sobre la importancia del movimiento. El profesional explicó que algunos tratamientos pueden favorecer la pérdida de masa muscular, por lo que el ejercicio aeróbico y el entrenamiento de fuerza cumplen un papel importante para mantener la funcionalidad y la calidad de vida.
En la parte práctica, las participantes realizaron un circuito que combinó ejercicios aeróbicos y de fuerza. La dinámica fue grupal, con una meta común que cada una podía cumplir de acuerdo con sus propias capacidades.
La idea, además, fue demostrar que no es necesario asistir a un gimnasio para mantenerse activa. Incluso actividades sencillas y juegos pueden ayudar a incorporar el movimiento a la rutina diaria.
Un espacio para compartir experiencias y resolver dudas
Para algunas participantes, la jornada también significó superar las propias reticencias a compartir con otras personas que atraviesan una situación similar.
Así lo relató Daniela Pérez Arancibia, de 46 años y vecina de Viña del Mar, quien reconoció que inicialmente no estaba convencida de participar en una actividad grupal.
“Estaba bien reacia a participar en temas grupales, porque tiene que ver con evitar hablar del diagnóstico o encontrarte con otras personas. Me hice el ánimo, vine y la verdad es que lo que explicó Felipe es bastante claro y aporta”, comentó.
La experiencia también le permitió cambiar algunas de sus rutinas. “Uno tiende a encerrarse, a quedarse acostado”, señaló, agregando que después del taller se lleva una decisión: “Voy a empezar a salir a caminar”.
Milena Aedo, de 58 años, también de Viña del Mar, valoró la posibilidad de resolver inquietudes sobre cómo retomar la actividad física durante el proceso de recuperación.
“Es bueno saber hasta qué punto puedes llegar o qué se espera que hagas para que tu cuerpo se empiece a mover y no te atrofies con tanta pasividad”, expresó.
Desde el hospital destacaron que este tipo de iniciativas buscan acompañar a los pacientes en las distintas etapas de la enfermedad, promoviendo una rehabilitación que contribuya a conservar su autonomía y mejorar su bienestar.
En esa línea, el kinesiólogo Felipe Medina reforzó la importancia de incorporar el ejercicio de manera progresiva y adaptada a las condiciones de cada persona. “El movimiento es vida. Se va haciendo un poquito más fácil en la medida que lo vas haciendo, pero lo difícil es hacerlo todos los días”, concluyó.
