Policlínico de vanguardia mejora la recuperación de niños con secuelas post-UCI en hospital Carlos van Buren

El hospital Carlos Van Buren implementó un policlínico pionero en Chile para el seguimiento de pacientes pediátricos que han pasado por la Unidad de Cuidados Intensivos y tienen riesgo de presentar síndrome post UCI. La iniciativa, que lleva más de un año en funcionamiento, aborda el tratamiento de las secuelas físicas, psicológicas y sociales que afectan a los niños y sus familias tras una hospitalización crítica.

La Dra. Claudia Bustos, pediatra intensivista de la UCI Pediátrica del centro asistencial porteño, explicó que el proyecto surgió ante la necesidad de atender las consecuencias del denominado síndrome post-UCI. Este cuadro, descrito en la literatura médica desde hace más de una década, se asocia con síntomas de estrés postraumático, alteraciones motoras y dificultades en actividades cotidianas, entre otros problemas.

Un equipo único en el país

El policlínico se distingue por su enfoque multidisciplinario. Además, está integrado por pediatras, fonoaudiólogos, terapeutas ocupacionales, kinesiólogos y químicos farmacéuticos. Según información recabada por la especialista, en Chile no existe otro centro de seguimiento pediátrico con estas características. “Esto nos permite realizar diagnósticos más completos y ofrecer tratamientos integrales”, señaló.

A lo largo del primer año, el equipo ha atendido a 80 pacientes, desde recién nacidos hasta adolescentes de 17 años. Los controles abarcan desde el primer mes hasta los seis meses después del alta. En casos específicos, el seguimiento puede extenderse hasta un año o más.

Verónica Piqué, kinesióloga del equipo multidisciplinario, destacó que el seguimiento comienza con una evaluación exhaustiva para determinar las necesidades específicas de cada paciente. “Reevaluamos a los niños que ya hemos atendido y les damos indicaciones precisas para su rehabilitación”, explicó.

Impacto significativo en la recuperación

Valentina Guerrero, terapeuta ocupacional, destacó los resultados obtenidos durante este periodo. Según datos presentados en el XX Congreso Chileno de Cuidados Intensivos Pediátricos, “solo el 29% de los niños atendidos por el policlínico presentaban una función motriz normal al momento del alta. Sin embargo, tras seis meses de seguimiento, este porcentaje aumentó al 90%, evidenciando una mejora considerable en la recuperación de los pacientes”.

Además de las secuelas físicas, el policlínico ha identificado un impacto psicológico significativo tanto en los niños como en sus familias. Trastornos del sueño, síntomas de estrés postraumático y alteraciones emocionales son comunes en los pacientes y sus padres. Incluso los hermanos han manifestado temores asociados a la posibilidad de una nueva hospitalización.

Desafíos y proyecciones

Para seguir mejorando la iniciativa, el equipo busca fortalecer el ámbito de la salud mental y nutricional de los pacientes, lo que permitiría consolidar la posición del hospital Carlos Van Buren como referente en la atención integral para niños que han enfrentado situaciones críticas en la UCI.