Trayectorias formativas en riesgo: las desigualdades del ausentismo escolar y su impacto en el desarrollo de las infancias en Chile
Por Carolina Villar Santander, jefa de la Carrera de Psicopedagogía de la UVM
“En Julio de 2025 comenzó a regir el Sistema de Protección de Trayectorias Educativas perteneciente a un paquete de iniciativas ministeriales con foco en la reactivación educativa para la “revinculación” de más de 17mil estudiantes que se han desvinculado del sistema escolar desde el año 2023.
Si bien los esfuerzos de los programas han dado buenos resultados con relación al año anterior, aumentando el retorno a las aulas de estudiantes con insistencias críticas, aún las cifras siguen siendo preocupantes, en especial cuando pensamos en las deprivaciones culturales, educativas y sociales que se presentan al no asistir a los espacios educativos formales. Toda vez, que en edades tempranas la construcción de aprendizajes se potencia mediante la interacción con otros y la mediación intencionada de profesionales de la educación. En este sentido, el ausentismo a clases impacta negativamente a quienes se encuentran en un proceso trascendental para la adquisición de competencias que permiten el desarrollo habilidades instrumentales, motrices, cognitivas y sociales. Sin considerar el impacto en el desarrollo socioemocional y habilidades de participación en la vida pública como la educación cívica para la formación de la ciudadanía.
Un dato preocupante, refiere a que los más altos porcentajes de ausentismo se ubican en los dos quintiles extremos, es decir, en los sectores más vulnerables y en el sector socioeconómico más alto. Lo que despierta interés, pues el ausentismo escolar generalmente se asocia a contextos sociales más complejos con sistemas familiares de inestabilidad económica y baja predisposición a la promoción del estudio en el hogar. Sin embargo, emerge un grupo de estudiantes pertenecientes al quintil más alto, quienes se ausentan del sistema por aspectos motivacionales, cuestionamiento al sistema de educación formal con opción de estudio en casa, y situaciones relacionadas a aspectos emocionales, los que además impactan a nivel transversal a todos los niveles socioeconómicos. Respecto a los exámenes libres, se presentan desigualdades significativas en relación a los niveles socioeconómicos de quienes los rinden. En primer lugar, debido a que cerca de 82% del estudiantado que logra aprobarlos se ubica en los quintiles socioeconómicos más altos y solo el 50% de los niveles bajos, dejando a la vista diferentes realidades de quienes tienen la opción de acceder a formación de calidad inclusive fuera del sistema escolar y quienes rinden estos exámenes principalmente por necesidad y no por opción.
En consecuencia, la inasistencia a clases impacta en la permanencia y progresión en el sistema educativo, aumento de dificultades de aprendizajes por falta de estimulación (no necesariamente asociadas a diagnósticos clínicos), dificultades relacionadas con la vida cívica, cultural, social, proyección profesional e incluso inserción laboral y en un ámbito no menos relevante, es convenir que independiente del sector social al que pertenezcan los niños, niñas y adolescentes que no están asistiendo a clases, no se puede negar que esta situación vulnera sus derechos básicos esenciales, pues los priva del acceso a la educación.
Este escenario, no solo nos deja como desafío mantener y perfeccionar el trabajo implementado por MINEDUC, sino que, ampliar el foco hacia la articulación entre los diversos sistemas sociales, educativos y de salud para mirar fuera de “sala de clases” y atender a los ecosistemas en los que se desenvuelven nuestras infancias y juventudes, priorizando por ejemplo: el trabajo de la protección de los derechos de las infancias, acompañamiento a las familias en programas sociales ambulatorios, intervención temprana psicosocial desde los servicios de salud, fortalecimiento de las competencias docentes y de profesionales de la educación con enfoque en la motivación para la permanencia escolar, abrir los espacios educativos a las familias y la comunidad, entre otros”.
