Forestín celebró 43 años con campaña de educación ambiental en la escuela Los Maquis de Puchuncaví

La mascota y símbolo de la Corporación Nacional Forestal (CONAF), Forestín, cumplió este miércoles 43 años de vida, y los celebró junto a profesores y estudiantes de la escuela básica Los Maquis, en Puchuncaví, donde además de apagar velitas y festejar un nuevo ciclo, plantó árboles nativos e instó a la comunidad educativa a cuidar los bosques de una zona saturada de contaminación.

En compañía del equipo de prevención de incendios forestales de CONAF, el famoso coipo, primero, enseñó a los pequeños la relevancia de diferentes especies arbóreas para el medio ambiente y las personas, luego regaló a los presentes máscaras y material educativo respecto a la protección de la naturaleza, y finalmente, invitó a los alumnos y docentes a plantar maitenes en el patio principal del establecimiento, donde el grupo entonó a todo pulmón el cumpleaños feliz.

El director regional de la corporación, Pablo Mira, sostuvo que “Forestín es nuestro principal aliado a la hora de incentivar en los niños el cuidado del medio ambiente, la prevención de incendios forestales y la conservación de los recursos naturales y culturales que poseen las áreas silvestres protegidas del Estado. Por eso es tan importante para nuestra institución, porque nos ayuda a crear consciencia ecológica en las nuevas generaciones”.

Por su parte, el profesor y director de la escuela básica Los Maquis, Miguel Román, manifestó que “vivimos en un ambiente más natural que la ciudad. Debemos estar siempre preocupados y preparados ante un eventual incendio u otra manifestación de la naturaleza. Los niños deben tomar consciencia, es algo que se trabaja todo el año, y con el aporte de CONAF y Forestín, podemos lograr poco a poco que ellos cuiden su medio ambiente estén donde estén”.

Historia del coipo más famoso de Chile

Forestín nació el 12 de junio de 1976, durante la Jornada de Evaluación del Programa de Manejo del Fuego, efectuada en la Región del Biobío, cuando se sugirió que la institución debería tener un símbolo para la prevención de incendios forestales.

Su autoría corresponde a la ingeniera forestal de CONAF, Gabriela Omegna. El objetivo era contar con un animal que habitara los bosques del país y que cumpliera un rol similar al Oso Fumarola, de Estados Unidos, emblema del servicio forestal de ese país. Más tarde, en 1983 el roedor nativo fue bautizado gracias a un masivo concurso escolar que organizó la corporación en la Región de Valparaíso.

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