Bebidas “zero”: especialistas llaman a moderar su consumo por posibles efectos en la salud intestinal
Las bebidas sin azúcar se han posicionado como una de las alternativas preferidas por quienes buscan reducir el consumo de calorías o evitar las gaseosas tradicionales. Sin embargo, especialistas advierten que el hecho de que no contengan azúcar no significa que sean completamente inocuas para el organismo.
Así lo señala el gastroenterólogo y académico de la Escuela de Medicina de la Universidad Andrés Bello, Dr. Freddy Squella, quien explica que estas bebidas contienen componentes como gas, ácidos, cafeína y edulcorantes no calóricos que pueden generar efectos en el sistema digestivo.
“Que no tenga azúcar no significa que sea neutra para el intestino”, afirma el especialista, destacando que la carbonatación puede favorecer síntomas como distensión abdominal, eructos, hinchazón o reflujo en personas predispuestas.
Uno de los aspectos que más interés genera en la comunidad científica es el impacto de los edulcorantes sobre la microbiota intestinal, el conjunto de microorganismos que habitan el intestino y que desempeñan funciones clave en la inmunidad, el metabolismo y otros procesos biológicos.
Según Squella, existen receptores de sabor dulce en el tubo digestivo que pueden activarse con estos compuestos y modificar señales hormonales relacionadas con la saciedad, el vaciamiento gástrico y el metabolismo. Aunque aclara que un consumo ocasional no representa necesariamente un problema, sostiene que el uso frecuente y sostenido podría tener efectos biológicos que aún continúan siendo estudiados.
El especialista también advierte sobre la idea extendida en redes sociales de que una bebida sin azúcar es automáticamente saludable. “Que no tengan azúcar es una ventaja clara frente a las bebidas azucaradas, especialmente en términos de calorías y riesgo metabólico. Pero cero azúcar no es igual a cero efecto”, señala.
En esa línea, menciona que diversas investigaciones han analizado los posibles efectos de algunos edulcorantes sobre la microbiota intestinal y otros aspectos de la salud. Entre ellos, la sucralosa y la sacarina son los que presentan mayores señales de impacto potencial sobre el equilibrio bacteriano intestinal, mientras que la stevia aparece con un perfil más favorable, aunque tampoco completamente neutro.
El médico recomienda especial precaución en personas con síndrome de intestino irritable, reflujo gastroesofágico, distensión abdominal o dispepsia funcional, ya que estos productos podrían actuar como desencadenantes o agravantes de síntomas preexistentes.
Asimismo, indica que las bebidas zero pueden ser una herramienta útil para quienes buscan disminuir el consumo de azúcar, especialmente en personas con diabetes tipo 2, obesidad o factores de riesgo cardiometabólico, aunque advierte que no deberían transformarse necesariamente en un hábito diario permanente.
Respecto a cuál opción es más saludable, Squella sostiene que, si el criterio es la reducción de azúcar y calorías, las versiones zero son preferibles a las bebidas tradicionales. Sin embargo, recalca que la comparación ideal desde el punto de vista de la salud debe hacerse con el agua.
“La comparación final debería ser bebida zero versus agua”, concluye el especialista, enfatizando que estas bebidas no son equivalentes al agua y que su consumo debe entenderse dentro de un contexto de alimentación equilibrada y hábitos saludables.
