Jardín infantil público realiza innovador proceso educativo en Juan Fernández
En el jardín JUNJI “Sandalito”de Juan Fernández se desarrolla la iniciativa “Los Colores de mi Tierra”, una experiencia pedagógica impulsada por la educadora Camila Fernández Flores, que hoy comienza a captar la atención por su capacidad de integrar ciencia, arte, identidad local y participación comunitaria desde la primera infancia.
Lejos de los modelos tradicionales, los niños exploran los pigmentos naturales presentes en la tierra de su propia isla, experimentando con colores, texturas y materiales que forman parte de su entorno cotidiano. Lo que comienza como una experiencia sensorial, evoluciona hacia algo más profundo: un proceso de construcción de identidad.
Pero el proyecto no se queda en el aula. A través de la participación activa de las familias, los aprendizajes se entrelazan con relatos, memorias y saberes locales, dando origen a una instalación artística colectiva donde las creaciones infantiles dialogan con la historia viva de la comunidad.
El resultado es un verdadero laboratorio de aprendizaje situado, donde la infancia no solo observa su entorno, sino que lo interpreta y resignifica.
Para Carla Gahona, directora del Jardín Infantil Sandalito, este proceso marca un punto de inflexión en la forma de entender la educación inicial. “Este proyecto nos ha permitido mirar la educación desde nuestro propio territorio. No se trata solo de enseñar contenidos, sino de conectar a los niños y niñas con su identidad, con su entorno y con las historias de sus familias. Estamos consolidando un modelo pedagógico que está integrando los derechos territoriales y de la comunidad”, comentó.
La iniciativa, impulsada bajo la metodología de Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) y desarrollada en colaboración con organizaciones como Educación 2020, Territorios Únicos y OIKONOS, ha ido consolidándose como una experiencia de innovación educativa con enfoque territorial y comunitario.
Desde el nivel de sala cuna heterogénea —donde conviven distintas edades, ritmos y formas de aprendizaje— el proyecto promueve una participación inclusiva, permitiendo que cada niño se vincule desde sus propias capacidades. Esta lógica no solo favorece la equidad en el acceso a experiencias significativas, sino que también redefine el rol del entorno como un recurso pedagógico central.
Para Alejandra Nielsen Molina, directora regional de la JUNJI Valparaíso, este tipo de experiencias representan una señal clara de hacia dónde debe avanzar la educación en contextos diversos,
