Aseguran que la violencia es la principal causa de muerte en personas en situación de calle en la Región de Valparaíso
Según datos del Ministerio de Desarrollo Social, más de 2.485 personas han sido reportadas en situación de calle durante este año en la Región de Valparaíso. Cifra que no sorprende a quienes recorren diariamente las calles de Valparaíso, Viña del Mar o San Antonio, donde el sinhogarismo se ha vuelto parte del paisaje urbano.
Pero lo que muchos ignoran es que la violencia se ha transformado en la primera causa de muerte entre quienes viven en la calle, desplazando incluso a la hipotermia. Así lo señaló Felipe Estay, director ejecutivo de Corporación Moviliza, en una reciente conversación con el programa Voces Callejeras del Campus Creativo de la Universidad Andrés Bello.
“Lo que está matando a estas personas no es el frío: es la violencia. Y lo más grave es que el Estado los invisibiliza constantemente”, advirtió Estay. Desde 2020, más de 300 personas en situación de calle han muerto por causas violentas en Chile, muchas de ellas en ciudades de esta región.
Una cifra que no cuadra: ¿Cuántas personas viven realmente en la calle?
Según el sociólogo, el Estado sigue trabajando con cifras subestimadas. Mientras los registros oficiales hablan de poco más de 21.000 personas a nivel nacional, organizaciones como Moviliza, Nuestra Casa y Gente de la Calle estiman que la cifra real supera las 60.000 personas.
“La diferencia no es solo técnica. Es política”, señala Estay. “El fenómeno de la calle oculta está en todo el país, pero en ciudades como Valparaíso se agudiza: personas que duermen en autos, en casas tomadas o rotando entre albergues, no son registradas”.
Además, los operativos de desalojo, realizados frecuentemente en zonas céntricas de ciudades como Valparaíso o Viña, no solo son ineficientes sino también costosos.
Un estudio conjunto con Fundación Paz Ciudadana estimó que el gasto en desalojos en Santiago bordea los $4.000 millones anuales, cifra que puede replicarse en regiones. “Es absurdo que el mismo Estado que expulsa a estas personas con patrullas, sea luego el que intente ayudarlas con trabajadores sociales. La política pública se vuelve esquizofrénica”, critica Estay.
El efecto local de una política sin brújula
En Valparaíso, el desalojo de rucos en espacios visibles ha empujado a muchas personas hacia cerros, quebradas o comunas periféricas, donde el riesgo de violencia, abusos y muerte se incrementa. “Los municipios muchas veces actúan bajo presión, buscando mantener el ‘orden público’, pero a costa de vidas humanas”, afirma.
Estay también hace un llamado a los próximos gobiernos a enfocar la solución desde la vivienda, siguiendo estándares internacionales. Sin embargo, se muestra escéptico: “Los actuales candidatos parecen tener una visión muy precaria sobre las políticas públicas. No veo una transformación estructural en el corto plazo”.
Un desafío para la región
La Región de Valparaíso enfrenta un desafío urgente. Ciudades como Valparaíso y Viña del Mar requieren con urgencia una política regional que proteja a las personas en situación de calle, entregue soluciones reales en vivienda y salud mental, y frene la espiral de violencia que hoy los rodea.
“Podremos seguir haciendo catastros, operativos y albergues temporales. Pero si no enfrentamos esta crisis con humanidad y decisión, seguiremos lamentando muertes evitables en las calles de nuestras ciudades”, concluye Estay.
